viernes, 26 de agosto de 2011

EL NIÑO Y LAS CABRAS



Enigmático dios que merodea el yermo
Bajo el sol que languidece en el invierno
Pasos diminutos del niño solitario
Pastando gigantes cuadrúpedos en el frio.

Son monstros oscuros con perillas dantescas
Coronados con los cuernos por minerva
Que se asemejan a hipnóticas frías culebras
De la cabeza de medusa que acusaba.

Miradas inmutables, envenenados de…
De profundo vacio que trae el erial extenso
Lugar del más extraño coloquio que esconde
Al aqueo y el párvulo en el silencioso discurso.

Misterioso dios inmutable entre los cuernos
Que ordena los caminos de los carnicoles
Con el deseo que manda, sus tranquilos ojos
En los gélidos días, de eternos vendavales.

Un lúgubre canto se expande en la llanura
Es la gran sinfonía de los vientos  que  inquieta
La serena faz de la pequeña figura
Que se estremece al air la oscura voz sedienta.

Se oyen viejos rumores de oscuros aquelarres
Que en glíptica dejan vestigios en el gnomo
Contestando el…con ecos  de enojo a los seres
Que enmudecen al fragor de la vos de su amo.

Mefistófeles y el rebano de catingas
Son los melómanos del canto silencioso
Destinados a las vivencias paupérrimas
De las hierbas y el largo camino penoso.

Se escuchan los pasos como un ronco crepitar
Son pasos que se encienden en el crepúsculo
Donde los ojos oscuros entran a catar
A las sombras que avanzan al conciliábulo.

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